Los costos sociales que está teniendo la pandemia son enormes. A los ya pobres está añadiendo multitudes de empobrecidos. Nos hará bien escuchar del Papa Francisco: “Imaginemos esta oración rezada no en la seguridad de un apartamento cómodo, sino en la precariedad de una habitación en la que uno se las arregla, donde falta lo necesario para vivir. Las palabras de Jesús adquieren una nueva fuerza. La oración cristiana … parte de la realidad, del corazón y de la carne de las personas que viven en necesidad… Y «pan» vale también para el agua, las medicinas, el hogar, el trabajo... Pedir lo necesario para vivir. El pan que el cristiano pide en oración no es «mío», sino «nuestro». Esto es lo que quiere Jesús. Nos enseña a pedirlo no solo para nosotros… Si no se reza de esta manera, el Padre Nuestro deja de ser una oración cristiana… Si el pan que Él nos da nos lo robamos entre nosotros ¿cómo podemos llamarnos hijos suyos? Esta oración contiene una actitud de empatía, una actitud de solidaridad” (Audiencia, 27-3-19). “Para que el “dánoslo hoy” Dios lo cumpla - con grande presteza dale tus manos: - verás de cuánta alegría te inundas”.
