Hoy es la fiesta de San Agustín. Su íntimo sentido de búsqueda inquieta nos viene bien avivarlo en este tiempo de pandemia. Nos recuerda el Papa Francisco: “Agustín no se encierra en sí mismo, no se acomoda, sigue buscando la verdad, el sentido de la vida, continúa buscando el rostro de Dios… no pierde la inquietud de la búsqueda espiritual. Y de este modo descubre que Dios lo esperaba… Desearía decir a quien se siente indiferente hacia Dios, hacia la fe, a quien está lejos de Dios o le ha abandonado, también a nosotros, con nuestros «alejamientos» y nuestros «abandonos» respecto a Dios, pequeños, tal vez, pero hay muchos en la vida cotidiana: mira en lo profundo de tu corazón, mira en lo íntimo de ti mismo, y pregúntate: ¿tienes un corazón que desea algo grande o un corazón adormecido por las cosas? ¿Tu corazón ha conservado la inquietud de la búsqueda o lo has dejado sofocar por las cosas, que acaban por atrofiarlo? Dios te espera, te busca: ¿qué respondes? (Homilía, 28- 813). “Mejor te será el abrir horizontes - y de tu vida pensar a lo lejos - y así con Dios tu inquietud la confrontes”
