La fe en Dios-Padre juega un papel decisivo en la manera de situarse frente a este tiempo duro de pandemia. Un tiempo en que podemos sentir una “global orfandad”. No sería buen camino dar las espaldas al Padre, eligiendo ser huérfanos. Al contrario, es tiempo de vuelta. Así lo expresaba el Papa Francisco: “Vuelve con tu Padre que te está esperando: el Dios de la ternura nos curará; nos curará de muchas, muchas heridas de la vida… ¡Cada uno tenemos las nuestras!... volver a Dios es volver al abrazo, al abrazo de nuestro Padre… Él es capaz de transformarnos, Él es capaz de cambiar nuestros corazones, pero quiere que demos el primer paso: ¡volver! Sería bueno que en nuestros oídos resonara este “vuelve”, “vuelve con tu Padre”. Te espera y hará fiesta. …es volver a casa” (Homilía, 20-3-20). “Deja tú que en tu corazón se labre - la imagen de sus dos brazos abiertos - y, alegre, acoge el abrazo del Padre”.
