Una llamada de atención a que la falta de cercanía física no se traduzca en alejamiento de los demás, sobre todo, de los más pobres. Que el “distanciamiento social” – pasajero – no se nos convierta en “alejamiento social” para siempre. Es el reto de saber mantener “las puertas abiertas” en momentos de cierre. Nos viene bien la observación del Papa Francisco para la próxima Jornada de los Pobres: “Nos sentimos más pobres y débiles, al haber experimentado el sentido del límite y la restricción de la libertad. La pérdida de trabajo, de los afectos más queridos y la falta de las relaciones interpersonales habituales, nos han puesto de golpe frente a horizontes que no estábamos acostumbrados a contemplar… Pero es un tiempo favorable para «volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo [...]”. (Mensaje para la IV Jornada de los pobres-2020). “Pero no dejes cerrada la puerta - para cercano estar de otra manera: - en ella la encontrarás siempre abierta”.
