En estos momentos de dura pandemia, nos viene bien recordar que la queja no está reñida con la esperanza… Y que puede transformarse en oración. Lo recordaba el Papa Francisco hace ya tiempo, pero tiene una gran actualidad: “hay personas que están viviendo situaciones difíciles, dolorosas, que han perdido tanto o se sienten solas y abandonadas y van a quejarse y hacen estas preguntas: ¿Por qué?... La respuesta es ‘sigue rezando así, porque también esta es una oración’. Como lo fue la de Jesús, cuando le dijo al Padre: ‘¿por qué me has abandonado?’. Porque «rezar es ponerse verdaderamente ante Dios. Se reza con la realidad. La verdadera oración viene del corazón, del momento que uno está viviendo». Es la oración en los momentos de oscuridad, en los momentos de la vida en los que no hay esperanza cuando no se ve el horizonte; cuando no tenemos en qué anclar nuestra esperanza” (Homilía, 30-9-14). “De tus adentros saca y haz que fluyan - los dolores que en ti se amontonaron: - cámbialos en oración, sin que huyan”.
