miércoles, 19 de agosto de 2026

La oración

                           LO MÁS IMPORTANTE EN LA ORACIÓN

Lo siguiente es una reflexión-oración que realicé hace años y que, al releerla, me ayuda a día de hoy. No ha perdido actualidad y puede ayudar también a otros en el momento de orar; por eso la comparto. Dice así:

Lo más importante, diría que lo único, la esencia de la oración, incluida mucho más la contemplativa, es vivir ese tiempo tomando conciencia de estar contigo, Señor.

Es esa atención amorosa de la que habla San Juan de la Cruz la que debe ocupar todo el tiempo, en la fe de que estás presente aquí, conmigo, y yo contigo.

Las respiraciones profundas del principio y una cierta relajación, también en tu Presencia, sirven como preparación de la «sala interior», de la mente, para que esta pueda acogerte mejor.

Al principio, pedir a María que Ella esté presente en ese rato de estar con su Hijo, aunque después no la recordemos, porque Ella deja siempre a Jesús en primer lugar. Pedir también al Espíritu Santo su presencia, para que guíe nuestra oración y nosotros nos dejemos conducir por Él.

Vivir ese rato como un momento único de nuestro día, un momento privilegiado. No todos pueden tener tiempo para ello y no todos son llamados a orar de esta manera.

Es como un viaje en el que salimos de nosotros mismos para poder estar con el Dios del Universo, para vivir la auténtica realidad de lo que somos.

Este viaje siempre nos conduce a un destino maravilloso. Lo normal es que lo contemplemos después de muchísimos pequeños viajes, pero también, por la gracia de Dios, puede que recibamos algún don especial que, aunque no hagamos nuestra oración por ello, sí debemos estar atentos a lo largo de toda ella, pues el final y la meta es la misma oración. No debemos buscar ni esperar más.

Atención amorosa porque Dios así lo quiere y nosotros también. Y para que nuestra imaginación no nos lleve lejos de donde estamos, aquí, con Jesús, nos valemos de alguna palabra que repetimos suavemente muchas veces, hasta que nos centremos otra vez en con quién estamos. Puede ser el mismo nombre, “Jesús”; «Dios mío»; o aquella que el Espíritu Santo nos inspire.

Puede ser también una jaculatoria o alguna frase de la Sagrada Escritura.

Y si estamos muy excitados, quiero decir, muy preocupados por algo, presentar nuestra preocupación o preocupaciones al Señor y rezar muy despacito el Padrenuestro, la oración por excelencia, con poder por ella misma.

Mari Muñoz

(ISVA)

Madrid 13 de agosto de 2026

19 de agosto

«¿A quién –pregunta San Bernardo– deben buscar en las Sagradas Escrituras?... ¿A quién buscan? José y María buscaban a Jesús; ¡y tú busca también a Jesús!». En todos los libros de las Sagradas Escrituras, busquen siempre a Jesús (FSP32*, 353).
Beato Santiago Alberione

martes, 18 de agosto de 2026

18 de agosto

Toda la obra de la redención consiste en esto: quitar el pecado y poner en nosotros la vida divina, destruir la obra del diablo que había triunfado por un momento y hacer triunfar a Jesús (FSP32*, 371).
Beato Santiago Alberione

lunes, 17 de agosto de 2026

17 de agosto

¡Cuántas veces nos preocupamos tan poco de que todo lo que hacemos sea por el Señor y por un cielo más hermoso! Si hacen todo con esta intención, se prepararán una corona verdaderamente hermosa (FSP32*, 369).
Beato Santiago Alberione

domingo, 16 de agosto de 2026

16 de agosto

El diablo tiene siete puertas para entrar, los siete pecados capitales, pero tiene una especial y casi siempre pasa por ahí: éste es el defecto principal, por eso es allí donde hay que atrancar la puerta y colocar a la Santísima Virgen para custodiarla (FSP32*, 371).
Beato Santiago Alberione

sábado, 15 de agosto de 2026