La Congregación debe hacer el máximo bien, debe hacer santas, en la medida de lo posible, a las personas que acuden a ella: quitar el mal es el primer paso, pero no basta, hay que poner después el bien (FSP32*, 344).
No debemos criticar los defectos de los demás ni hablar mal de ellos, sino corregirlos, rehacerlos con ayuda, con consejos, con la oración, permaneciendo en silencio y soportando pacientemente, esperando los frutos de un trabajo constante (FSP32*, 343-344).
Hasta los perritos aman a quien les da salami, pero amar a quien no nos ama, servir a quien nos guarda rencor, hacer el bien a quien nos quiere hacer daño, hablar bien de quien habla mal de nosotros, eso sí es amor verdadero (FSP32*, 343).
El apostolado de la prensa es un medio para salvar almas; para predicar las verdades divinas; es uno de los modos de explicar las cosas que se deben creer, las cosas que se deben hacer y el culto que se debe rendir al Señor (FSP32*, 165).
Encierren a menudo el corazón en el Sagrario, con doble llave, para que nunca más se escape; encierren bien sus cabezas en el Sagrario, colóquenla bajo los pies de la Virgen. Sirvan bien al Señor y entréguenle sinceramente mente y corazón (FSP32*, 341).
Tomemos la Comunión en unión con la Santísima Virgen, imaginémonos recibir la Santa Hostia de sus manos, con el corazón lleno de su santo amor (FSP32*, 349).