Pidamos a Jesús, por medio de María, con el rosario en la mano, la santificación de la voluntad, es decir, de la vida interior, haciendo para ello ante todo un buen examen de conciencia (FSP32*, 348).
Beato Santiago Alberione
El rosario aumenta nuestra fe, abre nuestra inteligencia con las gracias que obtiene de la Santísima Virgen