Este sábado es doblemente blanco porque es la víspera de Pentecostés, ese día afortunado en el que la Virgen anticipó la venida del Espíritu con su oración (FSP32*, 307).
Si quieren ascender a lo más alto de su vocación, a su sublimidad, tienen necesidad de una continua y grande infusión del Espíritu Santo, porque el amor a las cosas divinas, el desprendimiento de la tierra, el amor a los consejos evangélicos es un don divino (FSP32*, 312).
He aquí el Espíritu Santo que es la fortaleza de diecisiete millones de mártires, que sigue inspirando en los corazones de las vírgenes el horror del mal y el amor por el lirio más puro (FSP32*, 311).
He aquí el Espíritu Santo que pone la fe en el alma, que inflama, da la vocación al sacerdocio, a la vida religiosa, llama a los consejos [evangélicos]: todo esto tiene su origen en el Espíritu Santo (FSP32*, 311).
¿Quién es María? Ella es quien realiza el primer milagro en Caná. Ella es quien acudió con devoción a escuchar las predicaciones de Jesús, ella es quien sufre en el Calvario y ofrece a Jesús por nosotros, ella es quien asiste y prepara a los Apóstoles para recibir el Espíritu Santo en la Ascensión, ella es quien ayuda a la Iglesia a extenderse (FSP32*, 391).