¡Gran sacramento! El sacramento del perdón, de la reconciliación, el sacramento que trae la paz, el sacramento que quita nuestros males: lo defectuoso, lo que desagrada al Señor. ¡Gran gracia! (AP 1963, 238).
¡Es imposible amar a Jesús y no amar el apostolado! Quien tiene el espíritu de Dios ama el apostolado de la prensa, adoptado por Dios con el apostolado de la palabra (Correspondencia, Alba, 1927).
Creo que la casa de Roma puede así crecer serenamente... sin prisas, sin esfuerzos antinaturales, sin superposiciones artificiales, sino con alegría serena y tranquila en el servicio humilde y diario del Divino Maestro (Correspondencia, Alba, 1927).
Alégrense en el Señor. Con profundo afecto y suplicándole una vida de fervor. Se recuerde que a Nuestra Señora le bastan pequeños homenajes con tal de que sean constantes. Les bendigo (Correspondencia, Alba, 1927).
Si la diversidad de caracteres, si algún defecto o algún acto puede producir un poco de frialdad, para restablecer la unidad, la paz y la caridad, [los religiosos] deberán volver siempre al pensamiento de ser hermanos entre ellos e hijos del Padre Celestial (UPS IV, 219).
Condiciones para el apostolado paulino... revestirse de Jesucristo [cf. Rm 13,14]: en Jesucristo, con Jesucristo, por Jesucristo: para gloria de Dios y paz de los hombres (UPS IV, 116).