¡Qué raro es encontrar el verdadero amor de Dios! Cada uno puede pensarlo como quiera, pero no es más que estar dispuesto a hacer la voluntad del Señor en todo momento, con generosidad y perseverancia, incluso cuando eso implique sufrimiento; ¡por eso el Calvario es el monte de los amantes! (FSP32*, 520).
Beato Santiago Alberione