¿Quién es María? Ella es quien realiza el primer milagro en Caná. Ella es quien acudió con devoción a escuchar las predicaciones de Jesús, ella es quien sufre en el Calvario y ofrece a Jesús por nosotros, ella es quien asiste y prepara a los Apóstoles para recibir el Espíritu Santo en la Ascensión, ella es quien ayuda a la Iglesia a extenderse (FSP32*, 391).
Hoy te rogamos por la radio y la televisión. Te ofrecemos, oh Jesús Maestro, nuestras oraciones y nuestro apostolado diario como reparación por los abusos y como súplica, para que todo sea para la gloria de Dios y la paz entre los hombres (Oraciones, 223, Oración por la televisión).
Antes de ascender al Cielo, Jesucristo confió su misión a los Doce que había elegido entre la multitud de sus discípulos: «Como el Padre me envió, así también yo los envío» (Jn 20,21). Los Doce también deben dar gloria a Dios y paz a los hombres (RdA 19).
El Espíritu Santo no sólo anima y vivifica a todo el cuerpo místico de la Iglesia en general, sino que nos anima y vivifica a nosotros mismos (FSP32*, 312).
Así como un cuerpo sin alma es un cadáver y debe ser enterrado porque se pudre, así también un alma sin gracia, sin el Espíritu Santo, está muerta (FSP32*, 312)