Mostrando entradas con la etiqueta Devociones Paulinas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Devociones Paulinas. Mostrar todas las entradas

martes, 30 de junio de 2020

Mes de San Pablo - día 30

PROPAGAR EL CULTO A SAN PABLO
En todas las cosas sucede así: el amor se desata en alabanza, el amor enciende, el amor quiere enaltecer a quien ama.

También hace así el Señor con sus predilectos. Y así hizo san Pablo respecto a Jesucristo: «que Jesús sea predicado, que Jesucristo reine, que Jesucristo sea amado».

Quien ama quiere hacer amar, quien ama quiere llevar a los demás a participar de los frutos de su amor.

El verdadero devoto de san Pablo predica a san Pablo, le da a conocer, hace que le recen, que le amen.

Todos somos deudores de san Pablo. Las gracias de san Pablo son admirables. La devoción a san Pablo robustece el espíritu.

Suele decirse que la devoción a san Pablo no es popular, es devoción de los doctos, de los Padres de la Iglesia, de los obispos...
¡Pero era la devoción del pueblo al principio de la Iglesia! Llega la hora, y es ésta, en que la devoción a san Pablo ha de tener de nuevo su sitio en el corazón del pueblo cristiano.
¿Qué significa difundir la devoción a san Pablo?
Quiere decir darle a conocer, hacer que se le rece. La devoción a san Pablo es algo de grande para un alma, y es un gran don de la misericordia de Dios.

Por eso entra en las almas con más dificultad.

Pero cuando empieza a entrar, se abre camino, roba el corazón, se adueña del alma, transforma la vida y ya no decae, crece de continuo. Hay que dar a conocer a san Pablo: su conversión, su trabajo por las almas, sus tribulaciones, su corazón, sus Cartas, la vida, la misión, la gracia.

Él es el caballero del Espíritu Santo, el enamorado del Padre celeste, el devoto de María.

Su vida es interesantísima; edificante resulta la historia de la redención de los gentiles, de nuestra redención.

Hay que hacer amar a san Pablo, porque él nos ha amado antes, y nos quiere con cariño inenarrable; porque nuestro corazón, en el amor a san Pablo, se llena de amor a Jesucristo y ordena toda la vida a la patria celeste.

Hay que hacer que a san Pablo se le rece, porque su potencia es pareja a su amor; él nos atiende en todas nuestras necesidades, y Dios le escucha. Las gracias que se obtienen son múltiples, y los testimonios de reconocimiento crecen actualmente, de modo que ahora los prodigios de su bondad no caben en un gran número de páginas.
Obsequio: Ofrecer una estampa o por lo menos hablar una vez de san Pablo, animando a los demás a rezarle.
Jaculatoria: San Pablo apóstol, protector nuestro, ruega por nosotros y por el Apostolado de las Ediciones.

lunes, 29 de junio de 2020

FIESTA DE SAN PEDRO Y SAN PABLO

Mes de San Pablo - día 29

EL VALOR DE LA GRACIA
Se trata de un argumento que supera aún todas las fuerzas de nuestra inteligencia, que debe ser meditado con profunda humildad de corazón y con amor agradecido y ferviente, porque es inefable por sus maravillas y abrumador por su importancia.

A menudo somos naturalistas y no cristianos, el mundo es frecuentemente pagano y no cristiano, aun tratando de los santos y de las cosas más santas los doctores suelen ser racionalistas más que cristianos. Lo que nos hace cristianos es la gracia; la enseñanza de san Pablo está toda impregnada de la doctrina de la gracia: el cometido, la importancia de la gracia, la necesidad de contar con la gracia. Sobre esto vamos a meditar.
1. La necesidad de la gracia.
Un hombre sin alma es un hombre muerto; un alma sin la gracia es un alma muerta.

Hay gran diferencia entre quien tiene la gracia y quien carece de ella, como entre la vida y la muerte, entre la tierra y el cielo, entre el infierno y el paraíso, entre el pecado y Dios.
La enseñanza de san Pablo sobre la gracia puede sintetizarse en tres principios, de suma importancia: «Soy lo que soy por gracia de Dios». San Pablo es una creación de la gracia y ésta resulta ser la palanca potente de su apostolado. El Apóstol atestigua este origen de su ser, justo cuando el Espíritu Santo le hace hablar de sus revelaciones y de sus torturas por Jesucristo, así como de sus grandezas apostólicas. Por eso confiesa: «El ángel de Satanás me abofetea, pero Dios me responde: te basta mi gracia»; «veo en mis miembros la ley que repugna a mi espíritu: ¿quién me librará? La gracia de Jesucristo».

Segundo principio: «De nosotros, con nuestras propias fuerzas, no somos capaces de formular un pensamiento bueno; no podemos ni pronunciar el nombre de Jesús». La gracia nos ha salvado, no el valor de nuestras obras: la gracia que sobreabundó donde abundó el delito, y por tanto para la salvación no es cuestión de hombres que corren o que se agitan, sino de misericordia del Señor, que se sirve de las cosas que no son para salvar las que son algo.

El tercer principio de san Pablo es este: somos los cooperadores de Dios para nuestra santificación y para cuanto de bien Dios nos llama a cumplir con él; por eso tenemos el deber de no despreciar la gracia de la que Dios nos hace merced, sino suscitarla, mantenerla viva y fecunda en nosotros.
Obsequio: Un examen de conciencia sobre este punto: en mis cosas, ¿cuento con la gracia?
Jaculatoria: San Pablo apóstol, protector nuestro, ruega por nosotros y por el Apostolado de las Ediciones

domingo, 28 de junio de 2020

Mes de San Pablo - día 28

JESUCRISTO
CENTRO UNIVERSAL
El Evangelio de san Pablo no viene de los hombres, sino de Dios. San Pablo no ha predicado cosas humanas, ni con las palabras o con los métodos de la sabiduría humana, «para no hacer vana la cruz de Jesucristo».
San Pablo enseña que Jesucristo es el centro universal. Esta enseñanza constituye una declaración histórica. Los últimos enemigos de la Iglesia, aun hoy, creen oponer al cristianismo esta extraña dificultad: la religión de Jesucristo es una teoría, sólo una teoría. Pero san Pablo, hace ya veinte siglos, les tapaba la boca y les convencía de su ignorancia histórica: la religión cristiana es la historia del mundo, ¡Jesucristo es el centro de la historia!

«La riqueza de la gracia de Dios ha sobreabundado en nosotros con infinita sabiduría e inteligencia para dar a conocer el misterio de su amor que es llevar la historia a su plenitud instaurándolo todo en Jesucristo».

Con esto, san Pablo quiere decir que todos los siglos y los imperios y la historia precedente a Jesucristo fueron para orientar el ambiente al Evangelio; los siglos posteriores son el desarrollo del Evangelio, y los futuros serán la historia del progreso del Evangelio.

Por la fe sabemos que los siglos fueron adaptados en vista de Jesucristo, centro de la historia. Jesucristo es el corazón de todos; y así como toda la sangre sale del corazón y nutre los tejidos, así todo el bien brota de Jesucristo: éste es la cabeza de todo (eso significa el verbo griego “recapitular”); a todos dirige y ordena hacia sí; todos los hombres y los tiempos y las naciones y acontecimientos dependen de él.

Obsequio: Repetir a menudo durante el día el saludo “alabado sea Jesucristo”.
Jaculatoria: San Pablo apóstol, protector nuestro, ruega por nosotros y por el Apostolado de las Ediciones.

sábado, 27 de junio de 2020

mes de San Pablo - día 27

LA PACIENCIA DE SAN PABLO
Una tercera gracia hemos de pedir a san Pablo, conforme con su espíritu y sumamente necesaria para nosotros. Nos la alcanza el Apóstol con su gran corazón y particular eficacia.

Esta gracia asegura al apostolado frutos, acierto, y victoria en el trabajo de santificación: es la paciencia, virtud o, mejor, conjunto de virtudes que es una prerrogativa de la caridad: «la caridad es paciente»; se trata de un fruto del Espíritu Santo y por tanto signo y medida de la presencia del mismo en el alma; es la prueba de nuestro apego a Dios: «la paciencia produce una virtud probada».

Sobre todo, la paciencia, dice san Pablo, corona la obra de la propia santificación y del apostolado.
1. Qué es la paciencia y necesidad de ella.
La vida cotidiana ofrece muchísimas ocasiones de hacernos preciosos méritos de paciencia. Conocemos muy bien y sabemos cualificar los muchos actos de impaciencia ante las dificultades y el contacto de nuestras pequeñas cruces. La paciencia es una virtud que nos sostiene en esas dificultades y nos hace tolerar animosamente las tribulaciones.
¿Cómo adquirió san Pablo el mérito de la paciencia?
Lo adquirió para sí y para las almas que le fueron devotas.

Nos admira, sorprende y conmueve profundamente ver cómo un hombre haya podido vivir una vida de tantas penas. Pero la tribulación, dice san Pablo, es el legado de las almas queridas por Dios, y desde el principio Jesús anunció a Ananías: «Le mostraré cuánto deberá sufrir por mi nombre». «La mucha paciencia es el signo de mi apostolado», escribe él.

Y dice también: «Completo en mi cuerpo lo que falta a la pasión de Jesucristo».  Pidamos a san Pablo la gracia de la paciencia. Los devotos de san Pablo participan del gran don que se le hizo, como dice él mismo: «Se os ha dado no sólo creer en Jesucristo, sino sufrir por él».
Obsequio: Ofrece con reconocimiento a Dios la pena más grande que te aflige.
Jaculatoria: San Pablo apóstol, protector nuestro, ruega por nosotros y por el Apostolado de las Ediciones.

viernes, 26 de junio de 2020

Mes de San Pablo - día 26

CÓMO REZAR A SAN PABLO - II
Sin duda las devociones que redundan en mayor honor de Dios y son más provechosas para nosotros son la santa Misa y la comunión. Nada podemos hacer mejor que ofrecer al Señor la santa Misa y hacer una comunión presentándola a Dios por medio de san Pablo. – Veamos qué significa esto, cuán bueno es y cómo se hace.

La Misa y la comunión, como todas las obras de culto y devoción, van siempre a terminar en Dios, único principio y fin de nuestra vida. Pero podemos presentarlas mediante los santos, hacerlas en unión con ellos, por ellos y en ellos. Esto quiere decir que nosotros, buscando agradar a san Pablo, que tanto estimaba la Misa y la comunión, realizamos estas dos obras de piedad; se las presentamos a Dios por manos de san Pablo; tratamos de hacerlas con el espíritu de devoción que en ellas ponía el Apóstol; hacemos nuestras sus mismas intenciones.
Que se trata de cosas santas es indudable, pues son las prácticas que mejor nos obtienen las bendiciones de san Pablo. En efecto, ¿qué puede haber de más santo, de más entrañable al corazón de san Pablo que la santa Misa y la comunión? ¿No se ocupaba él de estas cosas con todo su espíritu y con tal ardor y amor que se le iba el tiempo como volando, sin darse cuenta? Sabemos que al menos dos veces pasó toda la jornada dedicado a celebrar la santa Misa, confesar y predicar. – ¿Qué otra cosa podrá ser más grata a san Pablo, sabiendo que la Misa y la comunión dan a Dios tanto honor y sirven para merecernos incontables gracias?

En sus Cartas da varias recomendaciones sobre la celebración de esos sagrados misterios; quiere que se tenga la máxima limpieza de conciencia; que las mujeres lleven el velo en la iglesia por reverencia a los ángeles que asisten temblando al santo sacrificio de la Misa.
Recordemos el celo de san Pablo en la celebración de los santos misterios para dar a conocer el precio de la sangre de nuestro Señor Jesucristo. Convencidos de encontrar el gusto de Dios en el de san Pablo, estemos atentos al oír muchas misas y hacer muchas comuniones.

Cuando venimos a la iglesia, convendrá preguntarnos: si san Pablo estuviera en mi lugar, ¿cómo escucharía la misa y haría la comunión? ¿Cómo se comportaba él? – Pidámosle también que nos preste su amor, su ardor, especialmente el ardor y el amor vivísimos que ahora tiene en el cielo.

En cuanto a las intenciones, ciertamente no nos será posible tenerlas mejores que las de san Pablo en la tierra y especialmente las que tiene ahora en el paraíso. Nuestra Misa y comunión ofrecidas al Señor por manos de san Pablo llegarán más seguramente al corazón de Dios y con la intercesión de san Pablo nos obtendrán mayores gracias.
Obsequio: Vivo la Eucaristía con las mejores disposiciones para recibir las gracias que Dios me otorga.
Jaculatoria: San Pablo apóstol, protector nuestro, ruega por nosotros y por el Apostolado de las Ediciones.

jueves, 25 de junio de 2020

Mes a San Pablo - día 25

CÓMO REZAR A SAN PABLO - I
Son muchas las oraciones que la Iglesia ha aprobado e incluso indulgenciado en honor del gran apóstol Pablo. Para nosotros, empero, la más adecuada a nuestras necesidades especiales es la coronita de san Pablo. En ella se concentra lo que de modo particular debemos pedir a nuestro protector.

Cinco son las gracias que más ordinariamente hay que pedir como buenos devotos de san Pablo, a saber: la victoria sobre la pasión principal, con la adquisición de la virtud contraria; el espíritu de pobreza, que san Pablo predicó y de la que dio ejemplo constante; la obediencia pronta y gozosa en todo; la castidad según nuestro estado especial; el celo por la salvación de las almas, que puede ejercitarse de varias formas. Y bien, estas son las gracias que se piden precisamente en las cinco breves oraciones de la coronita.

Comentando estas breves oraciones, observamos que en ellas hay siempre tres pensamientos: uno de alabanza a Dios, otro de admiración hacia el Apóstol, y un tercero de súplica para nosotros. La admiración hacia san Pablo es justa y necesaria, pues con ello nos inclinamos ante un sol de ciencia y un héroe de virtud. En cuanto a la súplica por nosotros es fácil comprender cuán útil sea en nuestras míseras condiciones.

Considerando cada uno de los pensamientos expresados en estas oraciones, se ve mejor su belleza y valor. En efecto:
En la primera oración bendecimos al Señor por el milagro obrado al convertir a san Pablo; admiramos al Apóstol por su docilidad a la gracia de Dios, y pedimos convertirnos cada día de nuestro defecto principal.

En la segunda oración bendecimos al Señor por habernos dado en san Pablo un maestro perfecto de la bella virtud; gozosos admiramos al Apóstol por sus enseñanzas, y atraídos por el perfume de sus virtudes le pedimos que nos obtenga la gracia de seguirle.

En la tercera oración alabamos al Señor por haber dado a san Pablo una perfecta obediencia; admiramos al Apóstol como modelo perfecto en esta virtud, y le pedimos que nos haga partícipes en ella.

En la cuarta oración alabamos a Dios por haber enamorado a san Pablo con los bienes del cielo hasta el punto de despegarle de los de la tierra; admiramos al Apóstol por su pobreza de espíritu, y pedimos por su intercesión dicha virtud.

En la quinta oración bendecimos al Señor que dio a san Pablo tanto celo; admiramos sus fatigas apostólicas, y pedimos poder seguirle al menos de lejos.
Obsequio: Recito una oración a San Pablo
Jaculatoria: San Pablo apóstol, protector nuestro, ruega por nosotros y por el Apostolado de las Ediciones.

miércoles, 24 de junio de 2020

Mes a San Pablo - día 24

LA SANTIDAD
A san Pablo hemos de pedirle las gracias que nos son más necesarias. Y éstas son dos: nuestra santificación y adquirir la virtud que más nos interesa. La santificación es la gracia general y hay que pedirla durante toda la vida; la adquisición de la virtud más necesaria es lo que precisamos en el momento actual. Nuestra santificación es necesaria como la finalidad principal de la vida: «Una sola cosa es necesaria» dijo Jesucristo a Marta, preocupada por demasiadas cosas. ¿De qué nos valdrán las riquezas, los honores y los placeres si no nos salváramos?  «Sean perfectos –dijo también Jesús– como es perfecto su Padre celeste». Pero esta perfección no se alcanza de golpe: hay que comenzar por una virtud y luego luchar hasta poseerla. Virtud a virtud, con fuerza, orando, trabajando, con los exámenes de conciencia y con la vigilancia.
San Pablo tuvo siempre ante sí este ideal altísimo, que le guió en todo: salvarse, perfeccionarse, hacerse santo, a costa incluso de los más graves sacrificios, «con tal de llegar al final de mi carrera ». Y se lo predicaba a los demás: «Tiendan a la perfección», sean santos. «Comportémonos en todo con mucha paciencia en las tribulaciones, en las angustias, en las necesidades, en los apaleamientos, en las cárceles, en medio a las sediciones, en las fatigas, en las vigilias, en los ayunos; con la castidad, con la ciencia, con la longanimidad, con la mansedumbre, con el Espíritu Santo, con la caridad; con la palabra de la verdad, con la fuerza de Dios, con las armas de la justicia a derecha y a izquierda; por medio de la gloria y de la ignominia, de la infamia y del buen nombre; como seductores, pero veraces; como ignorados, pero conocidos; como moribundos, pero bien vivos; casi con melancolía, pero siempre alegres; casi como mendigos, pero haciendo ricos a muchos; como privados de todo, pero poseedores de todo».

En su vida, san Pablo se esforzó especialmente en adquirir la caridad verdadera, que «es paciente y benigna, que todo lo soporta» hasta la muerte... Dominó su carácter, frenó su ira, se hizo fuerte como un león y manso como un cordero.
Obsequio: reconozco las gracias que necesito y se las pido a San Pablo
Jaculatoria: San Pablo apóstol, protector nuestro, ruega por nosotros y por el Apostolado de las Ediciones.

martes, 23 de junio de 2020

Mes a San Pablo - día 23

EL ESPÍRITU DEL APOSTOLADO
Dos series de gracias hemos de pedir especialmente a san Pablo: las que son más conformes a su espíritu, y las que son más conformes a nuestras necesidades.
Qué gracia nos concede san Pablo.

De esto entendemos qué gracias quiere especialmente concedernos san Pablo: el espíritu de celo, de amor a las almas; el deseo de trabajar por el Apostolado de la Prensa, de favorecer con todos los medios las asociaciones destinadas a combatir la masonería, el socialismo, la inmoralidad. San Pablo quiere obtener para la prensa muchas vocaciones, para los escritores la gracia de escribir con espíritu cristiano, a los propagandistas la de hacer penetrar doquier los buenos libros y los buenos periódicos. San Pablo quiere obtener muchas vocaciones al clero, a los misioneros, a la vida piadosa y religiosa.

Estas son las gracias que más obtiene. Él fue un convertido, y quiere que le pidamos la conversión de los malos; él se rindió ante la cruz, y quiere que todos se arrodillen ante Jesucristo. Hablando de nosotros, de modo especial debemos pedir la gracia de la vocación, la gracia de conocerla, la gracia de entregarnos a ella con todo el empuje, el fervor y ardor de que seamos capaces. Y hablando de la Casa, hemos de pedir la formación del espíritu bueno que le es necesario. Nosotros lo entendemos poco, pero san Pablo lo ve; pidamos que nos dirija, ilumine, nos lleve de la mano.
Obsequio: Tres veces al día dirigir un estímulo al bien a quienes tienen que tratar con nosotros.
Jaculatoria: San Pablo apóstol, protector nuestro, ruega por nosotros y por el Apostolado de las Ediciones.

lunes, 22 de junio de 2020

Mes de San Pablo - día 22

SAN PABLO NOS AMA
Gran cosa es saber que san Pablo, con sus oraciones, puede obtenernos cuanto necesitemos. Surge entonces espontánea otra pregunta: ¿Pero este santo, nos quiere, piensa en nosotros, se ocupa de cada uno?– Sí, respondo; y mucho.
Un padre ama a sus hijos, un apóstol a quienes ha evangelizado, un maestro a sus alumnos. Y bien, san Pablo es nuestro padre por ser nuestro patrono especial; nosotros le hemos escogido como padre de adopción, y él nos ha aceptado como hijos adoptivos; y con sus hijos quiere hacer de padre, como escribía a los fieles de una de las Iglesias fundada por él: Recuerden que aunque tuvieran muchos maestros, sólo yo soy su padre porque os engendré a la gracia del Evangelio. San Pablo es el apóstol encendido en amor a las almas; ya en esta tierra vivía para ellas y sus Cartas están llenas de las más | tiernas expresiones de afecto. Ahora él nos instruye a nosotros. La doctrina que aprendan es suya; lo que se os dice está casi siempre tomado de sus Cartas; él nos amaestra con el esplendor de sus ejemplos. ¡Cuánto afecto, pues, no nos tendrá en el paraíso!
¡Qué gran consuelo es este para nosotros! Somos pobres y pecadores, no mereceríamos del Señor más que castigos; pero entre el Señor y nosotros hay un gran santo que perora nuestra causa, nos defiende, intercede, piensa en nosotros más de lo cada uno puede pensar en sí mismo. San Pablo tiene un ojo escrutador, miradas vivaces, casi impetuosas; pero en el fondo están llenas de aquel afecto robusto y profundo que le llevaba a escribir: «Yo quisiera dar mi vida por ustedes». ¡Sí, qué gran consuelo! San Pablo nos ama, está completamente por nosotros, interesado a favor nuestro.
Obsequio: Con un gesto concreto, manifiesto a un ser querido el amor que le tengo, como reflejo del amor de Cristo
Jaculatoria: San Pablo apóstol, protector nuestro, ruega por nosotros y por el Apostolado de las Ediciones.

domingo, 21 de junio de 2020

Mes a San Pablo - día 21

POTENCIA DE SAN PABLO
Hoy empieza la tercera parte del mes dedicado a san Pablo, en la que consideraremos la devoción al Apóstol. Veamos ante todo cuán grande es su poder en el cielo.

Podemos abrigar tanta confianza en un santo cuanto más sabemos que sus oraciones son acogidas por el Señor y que él nos ama.

¡Qué grandes deberán ser, pues, nuestra confianza y estima en el poder de san Pablo! Si era tan santo, ¡cuánto acogerá el Señor sus oraciones! Si era tan poderoso en la tierra, ¡cuánto más debe serlo en el cielo! No temamos en pedirle demasiado, no tengamos duda ninguna de que él pueda atender nuestras peticiones. ¿Pedimos quizás más que la resurrección de un muerto? Pues bien, el Señor obró la resurrección de un muerto en fuerza de las oraciones de san Pablo.

Y si en la tierra sus pañuelos tenían la virtud de arrojar los demonios, ¿qué deberá decirse de sus oraciones? Más aún, recordemos bien que a los santos se les honra mayormente pidiéndoles gracias, pues esta confianza en su poder de intercesión es lo que les exalta. ¿Necesitamos santidad, la victoria sobre la pasión más fuerte, la ciencia necesaria para nuestro estado, la salud que ha sido agitada por las enfermedades? Oremos, oremos con confianza. Sin duda lo obtendremos todo. Recordemos que no nos faltará el poder de san Pablo, más bien faltará nuestra confianza en él: esta confianza será la medida para ser escuchados.
Obsequio: con fe y esperanza, pido a Dios me conceda la felicidad de San Pablo, para buscar así la felicidad.
Jaculatoria: San Pablo apóstol, protector nuestro, ruega por nosotros y por el Apostolado de las Ediciones.

sábado, 20 de junio de 2020

Mes a San Pablo - día 20

                                                                                      SAN PABLO
APÓSTOL CON LAS OBRAS
El celo por la salvación de las almas ha hecho, a los auténticos apóstoles, idear y realizar muchas obras que ayudan al clero, la predicación y la buena propaganda.
Con su ardiente celo por la religión cristiana, san Pablo supo ser industrioso y multiplicar sus obras para hacerse todo a todos y salvarlo todo. En Jerusalén arreciaba una penosísima carestía: el pueblo carecía de pan, muchos se reducían a vivir casi sólo de hierbas. Entonces san Pablo promovió en varias regiones una grandiosa colecta que sirviera para aliviar los males, pero también y ante todo valiera para conciliar el ánimo de los hebreos hacia el cristianismo y así lograr más fácilmente convertirlos. El concilio de Jerusalén, denominado apostólico, fue de capital importancia en la Iglesia: sus frutos siguen madurando hasta hoy. Lo convocó san Pedro, pero puede decirse que fue san Pablo quien lo provocó proponiendo sus cuestiones, así como después procuró que las decisiones fueran actuadas.
Obsequio: Hago una obra de caridad a quien más lo necesite.
Jaculatoria: San Pablo apóstol, protector nuestro, ruega por nosotros y por el Apostolado de las Ediciones.

viernes, 19 de junio de 2020

Mes a San Pablo - día 19

SAN PABLO, APÓSTOL CON LA  PALABRA


San Pablo dice claramente y como regla general: La fe viene por oír la palabra del Evangelio. Y es en esto donde mayormente brilla el celo de san Pablo. Su palabra se adaptaba siempre a los oyentes, llena de calor, convincente, penetrante, aunque sencilla dentro de su sublimidad y ajena a vanos ornatos retóricos. Su expresión era fluida y abundante. Llevado prisionero a Roma, invitó en la cárcel a los hebreos para instruirlos en su religión: acudieron ellos, y fue tal la vivacidad de su discurso y la fuerza de sus argumentos que los oyentes no se cansaban y estuvieron oyéndole desde la mañana hasta la noche.
En Listra, el pueblo se entusiasmó tanto con la palabra del Apóstol que le llamaban Mercurio, o sea el dios de la elocuencia, y a toda costa querían sacrificarle un novillo, como se usaba hacer con las divinidades paganas.
San Anselmo, hablando de la predicación de san Pablo, dice que éste recorrió desde el mar Rojo hasta el Atlántico llevando doquier la luz de la verdad. En efecto, fue como el sol que ilumina todo el mundo, hasta poder decir que a Pablo le faltaron mundo y pueblos que convertir, mientras él no faltó a ninguno. Tal es la medida de su celo.
San Pablo hablando de los predicadores de las verdades evangélicas exclama: ¡Qué santos son sus pasos, es decir las fatigas de estos anunciadores de la buena nueva!
Sí, es hermoso y santo dar a conocer a nuestro Creador; hermoso y santo dar a conocer a nuestro Señor Jesucristo; hermoso y santo dar a conocer la Iglesia, su doctrina, sus sacramentos, sus preceptos.
Obsequio: leeré un texto del Evangelio y trataré de reflexionarlo para ver qué dice a mi vida
Jaculatoria: San Pablo apóstol, protector nuestro, ruega por nosotros y por el Apostolado de las Ediciones.


jueves, 18 de junio de 2020

Mes a San Pablo - día 18

SAN PABLO, APÓSTOL CON LA ORACIÓN
San Pablo daba gran importancia al apostolado de la oración. Y justamente, pues este fue el apostolado de Jesús en su vida privada; y este es el apostolado de Jesús en su vida eucarística. A los Filipenses [Pablo] escribía: Sé que sus oraciones me ayudan a salvarme. A los Colosenses les recomendaba: Perseveren en la oración, recen también juntos por mí, para que el Señor refuerce mi palabra al predicar el Evangelio. Y no sólo, sino que explicaba más claramente cuando decía a los Tesalonicenses: Les recomiendo que recen para que el Evangelio sea predicado en todas partes y sea bien acogido, como lo fue entre ustedes, y para que seamos liberados de los malos.

San Pablo aprendió con la propia experiencia cuánto vale la oración para salvar almas. De hecho, había visto a san Esteban que mientras era apedreado oraba por sus verdugos. – Y con aquellas oraciones obtuvo especialmente la conversión de nuestro Pablo. San Agustín dice, en efecto, que no tendríamos a san Pablo si no hubiéramos tenido a san Esteban. – Todas las veces que necesitaba recibir gracias especiales, san Pablo oraba: antes del bautismo pasó tres días en ayuno y oración; antes de emprender sus viajes apostólicos y entregarse a la obra de la conversión de los gentiles, transcurrió tres años en Arabia haciendo penitencia y orando por sí y por la conversión de las almas. Tras haber predicado en Éfeso y en Tiro, antes de dejar a los fieles de esas ciudades, rezó prolongadamente para obtener su perseverancia. Y esto no lo hacía sólo alguna vez, sino que asegura claramente a los Tesalonicenses: oramos continuamente por ustedes para que el Señor se digne daros la fe. Y lo mismo escribía a los Romanos.
San Pablo nos advierte por qué personas conviene más ejercer el apostolado de la oración: «Lo primero que recomiendo es que se tengan súplicas y oraciones y acciones de gracias por la humanidad entera, por los reyes y todos los que ocupan altos cargos».
Obsequio: Busco una oración a San Pablo para decir en algún momento del día.
    Jaculatoria: San Pablo apóstol, protector nuestro, ruega por nosotros y por el Apostolado de las Ediciones.

miércoles, 17 de junio de 2020

Mes a San Pablo - día 17

Z SAN PABLO, APÓSTOL CON EL EJEMPLO
La eficacia del apostolado del ejemplo suele considerarse poco; y sin embargo el ejemplo tiene un gran valor. ¿Quién puede sustraerse a su influjo? San Pablo, al menos 21 veces en sus Cartas, nos exhorta a dar buen ejemplo y a guardarnos de presentar a los otros malos ejemplos.
El Apóstol no se contentaba con recomendar el apostolado del ejemplo. Él mismo, y más que todos, lo practicaba: No queremos, dice, dar escándalo alguno para que no caiga en descrédito nuestro ministerio; no es pecado que yo coma ciertas viandas (prohibidas antes al pueblo hebreo), pero si algunos se escandalizaran al verlo, no las comeré jamás.
En Tróade san Pablo encontró a un primo suyo llamado Lucas, que era un médico de Antioquía, de grande ingenio y escritor elegante. Desde que vio a san Pablo, todo celo y ardor, cambió él enteramente su vida haciéndosele semejante en el fervor y en el celo: con él predicó, instruyó a las poblaciones, con él se expuso a los insultos y calumnias, con él soportó golpes y persecuciones. Cuando se sentía extenuado y cansado, miraba a Pablo y se reencendía en él el espíritu de sacrificio y el amor a las almas. Escribió el evangelio, llamado precisamente de san Lucas, y suyos son también los Hechos de los Apóstoles. El ejemplo de san Pablo había sido tan eficaz en su ánimo que creyó útil proponer a san Pablo como modelo para los demás; de ahí que las noticias más particulares que tenemos del Apóstol nos las ha procurado san Lucas.
Obsequio: hoy cuidaré mis conductas para evitar cualquier mal ejemplo que afecte a los que me rodean.
Jaculatoria: San Pablo apóstol, protector nuestro, ruega por nosotros y por el Apostolado de las Ediciones.

martes, 16 de junio de 2020

Mes a San Pablo - día 16

SAN PABLO, APÓSTOL DE LAS EDICIONES
Cinco son los principales apostolados: de la oración, de las ediciones, del ejemplo, de la palabra, de las obras. Consideremos en primer lugar el de las ediciones.
La prensa no tuvo en todos los tiempos la importancia actual, porque no siempre gozó de la rapidez y perfección de hoy. Sin embargo sí la tuvo grande también en los tiempos de san Pablo, y el Apóstol le dio toda la correspondiente importancia. Entonces el libro más difundido era la sagrada Escritura, y san Pablo al menos 37 veces, entre Hechos y cartas, invita a los fieles, particularmente a los hebreos, a que la lean. – Al discutir en las sinagogas y en la carta a los Hebreos a cada instante cita y comenta las divinas Escrituras. El concilio de los Apóstoles, celebrado en Jerusalén, compuso y decidió enviar una carta, hoy diríamos una encíclica o circular, a todos los fieles: san Pablo mismo la llevó a las diversas Iglesias y la leyó a los fieles, feliz de hacer, diríamos hoy, el empleado de correos.
Él escribió 13 Cartas, que son, dice san Juan Crisóstomo, el Evangelio resucitado: tuvieron, tienen y tendrán hasta el final de los siglos un número casi infinito de ediciones y de lectores; y será siempre san Pablo quien ejercerá este Apostolado de la Prensa en todos los tiempos.
Obsequio: elijo una carta de San Pablo y me comprometo a leerla en su totalidad para ver qué ofrece a mi vida.
Jaculatoria: San Pablo apóstol, protector nuestro, ruega por nosotros y por el Apostolado de las Ediciones

lunes, 15 de junio de 2020

Mes a San Pablo - día 15

LOS FRUTOS DEL CELO 
DE SAN PABLO
El apóstol, incluso el más celante, puede encontrarse con tres clases de oyentes: de buena voluntad, de nula voluntad, de mala voluntad.
Así fue con nuestro Apóstol: convirtió un número inmenso de almas, tanto que luego podía escribir que en todo el mundo se había anunciado el Evangelio. Palestina, Siria, Galacia, Tracia, Macedonia, Acaya, Italia, Malta, Chipre, etc., etc. fueron otros tantos campos de sus conquistas evangélicas: en todas partes dejó él oír su palabra con fruto. Muchos discípulos suyos se hicieron también santos: como san Bernabé, san Tito, san Timoteo, san Dionisio Areopagita, etc., habiendo sido antes simples paganos. En Antioquía de Pisidia pronunció un espléndido discurso en la sinagoga: los oyentes quedaron impresionados y todos aguardaban con impaciencia el sábado sucesivo, algunos por el gozo del anuncio de salvación, otros por la curiosidad de oír cosas nuevas, otros aún porque se habían preparado para contradecirle. El gobernador Félix, que buscaba sólo ganar dinero, le escuchó con interés pero sin doblegarse al cristianismo; en cambio, en la isla de Chipre, el gobernador llamado Pablo recibió el bautismo. También Festo y Agripa permanecieron indiferentes, aun dando la razón a Pablo; en cambio, la devota virgen Tecla se hizo apóstol y protomártir del cristianismo, como Esteban lo había sido entre los hombres.
Obsequio: Recordar cuál ha sido el texto de San Pablo que más ha impactado en mi vida para seguir a Cristo.
Jaculatoria: San Pablo apóstol, protector nuestro, ruega por nosotros y por el Apostolado de las Ediciones.

domingo, 14 de junio de 2020

Mes a San Pablo - día 14

CÓMO ERA EL CELO DE SAN PABLO
Para ser verdadero, el celo tiene que nacer de un corazón completamente enamorado del Señor; el apóstol debe tener una misión conferida por la autoridad legítima; ha de trabajar por la Iglesia. Quien no trabaja con una misión divina puede ser semejante a los predicadores que no han sido enviados y por tanto no reciben la bendición del Señor. Quien no trabaja unido a la Iglesia acaba desparramando; desgraciadamente, ¡cuántos herejes, cuántos cismáticos han errado el camino en esto! Todo debe partir del Papa y volver al Papa: «Donde está Pedro, ahí está la Iglesia». Quien no trabaja con Jesucristo, desparrama; y no trabaja con Jesucristo quien no está bien unido al Papa.
Nuestro santo Apóstol tenía genuino celo, fundado en el amor a nuestro Señor Jesucristo. Ya hemos considerado que su corazón ardía con el más vivo y puro afecto al Señor, por quien supo sufrirlo todo, soportarlo todo; no deseaba sino dar a conocer a Jesucristo y ganar almas para él. De Jesucristo había recibido su misión, pero con todo fue a Jerusalén para poner al corriente a san Pedro como primer papa. Aún más, san Pablo, estando en Antioquía de Siria, tuvo una visión maravillosa: nuestro Señor Jesucristo se le presentó y le mandó ir a Jerusalén. En efecto, san Pablo fue, estuvo algunos días en Jerusalén, habló con san Pedro sobre el Evangelio, y luego aguardó a que san Pedro estableciese dónde tenía que ir él a predicar. Y el Vicario de Jesucristo le envió precisamente a los gentiles. Su cuidado y principal recomendación a los fieles era siempre la de que estuvieran unidos a la Iglesia. Por lo menos trece veces, entre los Hechos y las Cartas, repite Pablo estos conceptos: obedeced a vuestros pastores, no hagáis caso a quien os enseña diversamente de cuanto os enseña la Iglesia, ateneos a las decisiones del concilio de Jerusalén, etc.
Obsequio: lee algún documento reciente del Papa Francisco y busca de manera concreta ponerlo en práctica
Jaculatoria: San Pablo apóstol, protector nuestro, ruega por nosotros y por el Apostolado de las Ediciones.

sábado, 13 de junio de 2020

Mes a San Pablo - día 13

EL CELO DE SAN PABLO
El celo auténtico tiene estas cualidades intrínsecas: es ardiente, prudente, incansable.
¡Aquí está justamente la más bella gloria de san Pablo! Tuvo un celo ardiente. Su ardor lo había mostrado cuando por celo de la ley azuzó la persecución contra san Esteban: no pudiendo entonces lapidar, cuidaba de los mantos y estimulaba a los perseguidores. Una vez convertido, el celo se hizo pasión ardentísima. No le detuvieron las persecuciones en Damasco, en Jerusalén, en Listra, en Tesalónica, en Antioquía, en Roma.
Un celo prudente, pues sabía huir cuando era oportuno, como en Damasco; sabía plantar cara cuando convenía, como en Jerusalén; a los hebreos les presentaba argumentos sacados de la sagrada Escritura, puesto que creían en ella; ante el Areópago esgrimió los argumentos de la razón, citó a uno de sus poetas, más aún, como estaba prohibido llevar una divinidad nueva o hacer [objeciones] contra los dioses (cosas que habían costado la vida a Anaxágoras y a Sócrates) bajo pena de muerte, él dijo que había llegado a predicar el Dios desconocido por ellos adorado.
Fue incansable, ya que cuanto más se debilitaba el cuerpo bajo los golpes de las persecuciones, de las fatigas, de las incomodidades y de las cadenas, tanto más parecía rejuvenecerse de vida nueva el alma. En la carta escrita por el concilio de Jerusalén a los convertidos de la gentilidad en Antioquía, Siria y Cilicia, aquella veneranda asamblea de Apóstoles dice: «Nos ha parecido bien enviaros a Pablo y Bernabé, tan queridos por nosotros, que han dedicado sus vidas a la causa de nuestro Señor Jesucristo». Testimonio más hermoso no podría desearse.
Obsequio: ¿Soy consciente del daño que me produce la infidelidad a Cristo, pretendiendo sustituirlo con uno falso?
Jaculatoria: San Pablo apóstol, protector nuestro, ruega por nosotros y por el Apostolado de las Ediciones.

viernes, 12 de junio de 2020

Mes a San Pablo - día 12

CORRESPONDENCIA DE SAN PABLO
La correspondencia a las gracias divinas es tan necesaria que sin ella no se haría más que gravar la propia conciencia. Es preciso recordar la tremenda sentencia del divino Salvador: «Muchos son los llamados, pocos los elegidos».
Justo así fue la correspondencia de san Pablo.
Respondió con prontitud: el mismo día de recibir el bautismo él era ya un apóstol: donde todos le temían como blasfemo y perseguidor él les exhortaba a bendecir y reconocer a Jesucristo. Y hubo necesidad de que le invitasen a retirarse por algún tiempo a orar y meditar.
Correspondió con generosidad. Las dificultades le encendían, las torturas le inflamaban, después de ser lapidado se levantaba más fuerte y vivo. Llevado ante Agripa para ser juzgado, hablaba con tanto ardor que los jueces le hicieron marcharse casi para no quedar persuadidos por él a hacerse cristianos.
Con constancia. En Mileto encontró reunidos muchos sacerdotes, y ahí está el discurso que tuvo con ellos. Ahora yo voy a Jerusalén, guiado por el Espíritu Santo, que en todos los lugares por donde paso me da a conocer las cadenas y tribulaciones que allí me aguardan. Pero nada de eso me asusta, ni estimo mi vida de más valor que mi deber. Me importa poco vivir o morir, con tal de que yo termine mi carrera dando glorioso testimonio al Evangelio que Jesucristo me ha confiado.
La correspondencia a las gracias que nos son dadas por Dios tiene que ser pronta, generosa, constante.
Obsequio: Recuerda y enlista las gracias que Dios te ha dado y elige una para corresponder con prontitud, generosidad y constancia
Jaculatoria: San Pablo apóstol, protector nuestro, ruega por nosotros y por el Apostolado de las Ediciones.