Quienes leen las Escrituras aumentan su fe; quienes orando, tienen frecuentemente este libro en sus manos y lo hacen su alimento diario y divino, poco a poco se vuelven sobrenaturales en sus pensamientos, sobrenaturales en sus razonamientos, sobrenaturales en sus juicios y aspiraciones (FSP32*, 352-353).
Beato Santiago Alberione