El examen de conciencia bien hecho significa dominio sobre el propio yo... Con él debemos quitar el mal de nuestro corazón y rogar a Jesús que ponga en él lo que falta de bueno (FSP32*, 429).
Son bellas las expresiones con que la Iglesia designa al Divino Maestro: Esplendor de la paz, Candor de la luz eterna, Ángel del gran Consejo, Luz verdadera, Sabiduría eterna, Maestro de los Apóstoles, Doctor de los Evangelistas... (ACV 20).
Se necesitan muchas gracias para corregir este corazón nuestro, para que se vuelva dinámico, lleno de caridad activa, trabajadora y reconstructiva. Caridad de pensamientos para procurar mayor gloria a Dios y mayor bien a las almas (FSP32*, 339).