Es necesario un examen serio de los vicios capitales... La santidad de un alma se mide por la humildad, y ésta comienza con el reconocimiento de los propios defectos (FSP32*, 433).
Gracias para pedir. Las virtudes teologales: un aumento de fe y de esperanza y el amor ardiente que nos haga amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos (FSP32*, 479).
La gracia es amistad con Dios, es el aumento de los dones, es la fuerza interior para amar al Señor, para hacer el bien, para realizar la obediencia (FSP32*, 430).
El examen de conciencia bien hecho significa dominio sobre el propio yo... Con él debemos quitar el mal de nuestro corazón y rogar a Jesús que ponga en él lo que falta de bueno (FSP32*, 429).
Son bellas las expresiones con que la Iglesia designa al Divino Maestro: Esplendor de la paz, Candor de la luz eterna, Ángel del gran Consejo, Luz verdadera, Sabiduría eterna, Maestro de los Apóstoles, Doctor de los Evangelistas... (ACV 20).