¿Se dan cuenta de que nuestro apostolado no es otra cosa que el amor de Dios que se quiere dar a conocer, el amor a las almas que queremos guiar a la salvación? (FSP32*, 533).
Pedimos más fuerza de voluntad, más fuerza en la virtud, más devoción, más amor a la oración, comuniones más cálidas; díganle a Jesús que les caliente el corazón (FSP32*, 414).
¿Cuál es la condición para recibir el Pan Eucarístico apropiadamente? La caridad, el amor a Dios, la inocencia. Las almas inocentes reciben grandes gracias de la Comunión, y reciben una iluminación y una atracción muy fuertes al Visitar el Santísimo Sacramento (FSP32*,324).
Los fariseos se contentaban con aparecer como personas respetuosas de la ley, pero Jesús los desenmascaró diciéndoles: «¡Raza de víboras, tienen el corazón lleno de malicia y pretenden ser almas puras y respetuosas de la ley, pero el Padre que ve en el interior los juzgará!» (FSP32*, 412).
¡Qué difícil es conocernos a nosotros mismos! El medio es hacer el examen de conciencia, admitiendo con valentía nuestros defectos, sin ocultar lo malo, y entonces Jesús nos perdona con mayor facilidad (FSP32*, 411-412).
Quien necesita hablar constantemente de sí mismo no se vuelve sabio. Quien entra en sí mismo, medita, se corrige y busca maneras de perfeccionarse, adquiere la ciencia de Dios (FSP32*, 411)
Lo más importante es responder a la llamada del Señor. Escúchenla, es la voz del Padre que llama, y si les pide el corazón, y les pide todo, dénselo; es una gran gracia, una gracia privilegiada (FSP32*, 525).