Tenemos un tesoro precioso: la vocación, en una vasija frágil. Solo la oración nos protegerá de los muchos peligros que la amenazan y hará que el don de Dios dé fruto (FSP32*, 460).
Hablen poco, cuanto menos hablen mejor, es necesario acortar un poco la lengua, muchas cosas dichas sin pensar tienen consecuencias, y lleva tiempo arreglar las cosas (FSP32*, 334).
Tienen que ser muy humildes. ¿No ven que no pueden darle un encargo a alguien sin que se enorgullezca y lo arruine todo? No, no sean así. Sean humildes y ámense los unos a los otros. Compitan para ser más serviciales entre ustedes (FSP32*, 333).
Paz en la comunidad... Todos preocupados por el bienestar de los demás y todos dispuestos a compadecer, perdonar y disculpar los errores; y todos dispuestos a alentar, a dar siempre discursos que generen entusiasmo y fervor (AP 1958/1, 207).
Examinemos un poco nuestro corazón y veamos si busca la excelencia en lugar de tender a la vida escondida... «El que sea el primero entre ustedes será su servidor» (FSP32*, 331).
Sí, también actuar, pero antes de realizar cualquier trabajo externo, necesitas tener una interioridad bien formada. ¿De qué sirve pintarse la cara si tienes problemas pulmonares? (FSP32*, 330).