Ya en su tiempo, San Agustín señaló las divisiones que destruyen la paz, la concordia y la caridad: «Son hombres que crean divisiones en la unidad, enemigos de la paz, carentes de caridad» (UPS II, 174).
La caridad no exige que los Religiosos no tengan pensamientos personales ni la obligación de aceptar siempre las ideas de los demás... Hay, sin embargo, casos de divergencia; entonces se sigue la regla de San Agustín: en las cosas ciertas, unidad; en las dudosas, libertad; en todas, caridad (UPS IV, 219).
El orgullo de la mente es... una de las causas más frecuentes de discordia... San Agustín señalaba estas lamentables divisiones que destruyen la paz, la armonía y la caridad (ACV 77).
Encontraran a Jesús en el sagrario dondequiera que vayan, y este hábito de dirigir su corazón a Jesús Buen Pastor en el sagrario les será de inmensa ayuda, tanto en las dificultades, en las tentaciones como también en el apostolado, en la adversidad del apostolado (A las Hermanas de Jesús Buen Pastor 1958, n. 38).
Hay almas ignorantes, pero siempre ocupadas y absortas en pensamientos santos. Por la mañana se levantan con la mente puesta en Dios, dispuestas a servirle con los mejores medios; durante el día, su mente está ocupada con Dios; por la noche, se acuestan y están con Dios (FSP32*,377).
Si tuvieran una caja preciosa, hermosa por fuera, pero vacía por dentro, ¿qué harían con ella? ¿No sería mejor llenarla de perlas preciosas? Así que llenen su corazón con esas gemas preciosas que son las virtudes internas (FSP32*, 373).