Jesús es presentado en el templo por María y José; Jesús sale de los confines de Palestina y José está con él para defenderlo; vuelve a Nazaret y José lo custodia (FSP32*, 288).
Bienaventurada la suerte de José que vio crecer bajo sus ojos a Jesús y lo custodió y protegió. Los santos después de la muerte tienen la fortuna de abrazar a Jesús, pero José desde la tierra tuvo esta bienaventurada suerte (FSP32*, 288).
Que nuestro llanto no sea un grito de rabia, de ira: que sea un llanto de confusión, de humillación; pero, al mismo tiempo, lleno de esperanza, como el de Magdalena, como el de Pedro: un llanto que nos reconcilia, un llanto que nos consuela (RSP 177).
El camino para santificar cada vez mejor la Cuaresma: en la caridad. Que aumentemos nuestro amor a Dios, pero que también haya entre ustedes caridad mutua (Alle Suore di Gesù Buon Pastore 1967, 346).
Cuando una Congregación es aprobada significa que es útil en la Iglesia, que hay en ella medios suficientes de santidad, que la persona que está a su cabeza tiene capacidad de dirigir (FSP32*, 464).