De la Biblia aprendemos la fe, la esperanza y la caridad y leyendo la Biblia nuestra fe se nutre, nuestra esperanza aumenta y la caridad se enciende (FSP32*, 363).
El Espíritu Santo es el sol, los santos son las estrellas; el sol tiene luz propia, mientras que las estrellas, aunque las hay más y menos brillantes, brillan por reflejo, pero la estrella más grande es Dios (FSP32*, 365).
Sólo cuando vivamos según el Evangelio y sólo si las naciones se gobiernan según los principios del Evangelio encontrarán la paz: la paz que viene de Jesucristo y se da a los que tienen buena voluntad (RSP 310).
Santo Domingo se opuso inicialmente con sus palabras de apóstol, pero fue en vano. Entonces recurrió a María; recitó e hizo que todos rezaran el Santo Rosario en todas partes, haciéndoles meditar en los santos misterios. María triunfó; la paz regresó (RdA 163-164)
[En el Antiguo Testamento] había una esperanza muy viva en el Mesías... todos lo anhelaban y lo deseaban ardientemente, porque veían en él al Príncipe de la paz, profetizado por Isaías; esperaban de él la tan deseada paz (Lean las Sagradas Escrituras, n. 127).
El significado de esta visión, la transfiguración, es como un centro de la historia que resume la antigua ley, el Antiguo Testamento, y la nueva ley, el Nuevo Testamento, y Jesús en el centro (PD 1961, 41).