Que el Espíritu Santo nos ayude a encontrar en la Escritura nuestra gran esperanza y enderece nuestras desviaciones, y no nos permita ir buscando migajas, dejando atrás el verdadero pan (FSP32*, 359).
Cuando Marta y María invitaron y acogieron al divino Maestro, María, sin atender a nada más, entró en íntima comunicación con Jesús, en una reunión familiar, olvidó todo lo demás que de alguna manera pudiera preocuparla, no pensó en otra cosa que en hablar con Jesús y escuchar sus divinas enseñanzas (FSP32*, 427).
Mayorino recitaba la fórmula de ofrenda todos los días al despertarse y luego la repetía con fervor al menos cinco veces a lo largo del día. Para él, todo debía hacerse según las intenciones de Jesús (Mayorino Vigolungo, 59).
Retrasar la vejez, no considerarnos fácilmente ancianos ni jubilados . En la vida religiosa no hay pensionados; la jubilación está en el Cielo. Por lo tanto, dediquemos al Señor las fuerzas y actividades que nos queden (FSP Explicación de las Constituciones, 345).
Hay dos tipos de vírgenes: las insensatas y las prudentes. Las primeras son las que pierden el tiempo, hastiadas por el bien; las otras son las que continuamente ganan monedas de oro para el cielo. Puede que sean pequeñas cosas, pero un gran amor las ennoblece y las perfecciona (FSP32*, 437).