domingo, 7 de junio de 2020

Mes a San Pablo - día 7

OBEDIENCIA DE SAN PABLO
San Pablo no cesa de insistir en esta virtud: Hijos, obedeced a vuestros padres; siervos, obedeced a vuestros amos; es necesario amonestar a todos a que estén sujetos a los príncipes y a las autoridades; obedeced a vuestros superiores y someteos a ellos, pues velan sobre ustedes como encargados de rendir cuenta de vuestras almas, para que puedan cumplir este oficio con consolación y sin gemidos.
La vida de san Pablo fue toda ella de obediencia: recibió el bautismo por obediencia; evangelizó toda la vida para obedecer a la orden de Dios. Efectivamente, en Jerusalén, donde había ido a predicar, apenas hecho cristiano, se le apareció Jesús y le dijo: Sal luego de Jerusalén porque este pueblo no te creerá... Pablo observó: Señor, ellos saben que fui perseguidor y blasfemo; si me ven convertido, también ellos se convertirán. Y Jesús: No es así; vete, yo te he escogido para llevar mi Evangelio a países lejanos entre los gentiles. Y san Pablo obedeció hasta morir a espada. San Pedro le había mandado retirarse a predicar en Tarso, y Pablo obedeció. San Pedro en el concilio de Jerusalén le ordenó de nuevo emprender un viaje apostólico con Bernabé, y él lo hizo. San Pedro le envió a llevar una carta a Antioquía, y Pablo otra vez obedeció. Por lo demás, siempre que san Pablo cambiaba el lugar de sus misiones o afrontaba sus viajes, lo hacía todas las veces tras largas oraciones para conocer la voluntad del Señor.
Obsequio: Haz el examen de conciencia sobre este punto: ¿obro porque entiendo las razones o porque lo manda Dios?
Jaculatoria: San Pablo apóstol, protector nuestro, ruega por nosotros y por el Apostolado de las Ediciones.