Invitados por el Papa, en este tiempo de pandemia, rezamos un día un “Padrenuestro universal”… ¡Cuántas veces sale a diario de nuestros labios como la oración más sencilla a la que recurrimos en dos direcciones: a) para entrar nosotros mismos en el misterio de Dios y b) para “interceder” con la misma oración de Jesús por todos los que de una manera u otra están sufriendo las consecuencias de la pandemia. Les voy a compartir el PADRENUESTRO en una serie de sonetos. Con la finalidad nos decía el Papa, de que “no lo recemos como cotorras”. Ojalá que esta serie nos valga en las dos direcciones señaladas. Sobre la invocación “Padre” -”abbá” en arameo -, nos recordaba el Papa Francisco: es la invocación “que condensa toda la novedad del Evangelio. Después de haber conocido a Jesús y de escuchar su predicación, el cristiano ya no considera a Dios como un tirano a quien temer, no le tiene miedo, sino que siente cómo en su corazón florece la confianza en Él: puede hablar de su Creador llamándolo “Padre” (Audiencia General, 16-1-19). “En el “Padre” encontraremos la holgura, - y en el alma nos poseerá la quietud - de que Él es “nuestro”, y nos da la bravura”.
para invocar a Aquel que queremos;
pues que, a veces, ni nosotros sabemos
algo más que fruncir nuestro ceño.
y llenar puedes tu alma de anhelos;
necesitado como estás de consuelo,
a tu invocar debes unir el empeño.
para sentir en tu vida la anchura,
nunca de los cielos pierdas la altitud.
y en el alma nos poseerá la quietud
de que Él es “nuestro”, y nos da la bravura.
Parroquia de San Juan de la Cruz (Guatemala)