jueves, 10 de septiembre de 2020

SONETO: AUNAR SENTIMIENTOS (SONETO N° 150)

Hoy es justo agradecer a Don Pedro Jaramillo, su colaboración con nuestro blog, permitiéndonos publicar los sonetos que, frutos de una profunda reflexión de estos tiempos duros y difíciles que estamos viviendo en todo el mundo, han iluminado esta situación, nos ha ayudado a reflexionar y hemos orado con ellos, nos ha descubierto como no podemos desentendernos del hermano, que vive esta situación agravada por una situación de falta de recursos materiales, ha profundizado y nos ha alentado a vivir el Evangelio y muchas cosas más que en la relectura de los salmos que hemos subido al blog, podremos cada uno sacar mucho más de todo lo que nos ha trasmitido. Damos gracias a Dios el don que le ha dado y a él, por compartir este don, no solo para el bien de su comunidad en Guatemala, sino también para el bien y la recuperación de los valores humanos que en cierto modo se estaban perdiendo, y que tanto nos han ayudado a cuantos hemos tenido la suerte de poder leerlos y reflexionar con ellos.

¡GRACIAS!
Rosa María C.M.


Por ahora, este es el último soneto. Parece que la “inspiración” tiene también sus ritmos. Y a ellos hay que amoldarse. Comencé el 13 de abril y terminamos este periodo el 9 de septiembre. A pesar del esfuerzo, para mí, ha merecido la pena este “aunar sentimientos” cada día. Ahora podría ser un buen momento de releerlos, anotarlos y seguir compartiéndolos. Creo que nos han ayudado a tomar conciencia de lo que el Papa Francisco nos compartía en la Oración de la Plaza de San Pedro: “nos hemos dado cuenta – decía - de que estamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, llamados todos a remar juntos, todos con la necesidad de darnos fuerzas unos a otros. En esta barca, estamos todos. Y como los discípulos que, a una voz y con angustia, dijeron: “estamos perdidos” (cf. v. 38), también nosotros hemos descubierto que no podemos caminar cada uno por nuestra cuenta, que solo podemos caminar juntos” (27-3-20). “Seguros que se abrirán los caminos, - en la oscuridad, ansiamos las luces - y forjar, juntos, un nuevo destino”. 


Concluir estos Sonetos quisiera 
con el grande y pleno gozo que siento 
de haber aunado nuestros sentimientos 
en estos duros momentos de prueba. 

Todos envueltos en la misma briega, 
hemos penado y llorado sin cuento 
y, entristecidos en algunos momentos, 
no perdimos la esperanza que ruega. 

Seguros que se abrirán los caminos, 
en la oscuridad, ansiamos las luces 
y forjar juntos un nuevo destino. 

Y como muchas serán nuestras cruces, 
a la de Jesús miramos con tino, 
pues que en ella ya la VIDA trasluce. 

P. Pedro Jaramillo 
Parroquia San Juan de la Cruz (Guatemala)