Jesús no quiso nacer, ni vivir, ni morir, ni estar en el cielo sin su madre. ¡También nosotros seamos como nuestro Maestro que no sabemos vivir y no queremos morir sin la Virgen! Nuestra Señora entrará en nuestros corazones, nos guiará, nos salvará en todo peligro (FSP31*, 219).
Beato Santiago Alberione