La obediencia es sin duda el camino hacia la paz, el mérito, la gracia y las bendiciones de Dios en el apostolado. Dios bendice solo lo que se conforma a su voluntad. Quien vive en obediencia ciertamente promueve la gloria de Dios y la paz de los hombres (UPS I, 521-522).
Beato Santiago Alberione