El Padre envió a Jesucristo y quien lo recibe, lo ama, lo conoce, lo imita, entra en la Iglesia por medio del Bautismo, lo recibe en la Comunión, cree en la doctrina de la Iglesia, espera en Jesucristo y no quedará confundido eternamente (FSP32*, 319).
Beato Santiago Alberione