Dirán: «Este Primer Maestro solo nos predica deberes». Es cierto, pero también les digo los medios: gracia, gracia, gracia. Luego, piedad, ayudas espirituales y consuelo: el esposo del alma de ustedes es Jesús (Predicaciones a las Hermanas Pastorictas, IV, 46).
Beato Santiago Alberione