La fiesta del sagrado Corazón conmueve incluso los corazones más duros, porque si un alma se consagra a amar ese Corazón, por frío que sea, no puede dejar de sentir su calor y sentirse atraída hacia Él; ¡cuántas conversiones maravillosas produce siempre la devoción al sagrado Corazón! (FSP32*, 414).
Beato Santiago Alberione