Hay almas ignorantes, pero siempre ocupadas y absortas en pensamientos santos. Por la mañana se levantan con la mente puesta en Dios, dispuestas a servirle con los mejores medios; durante el día, su mente está ocupada con Dios; por la noche, se acuestan y están con Dios (FSP32*,377).
Beato Santiago Alberione