¡Oh, desgraciadamente nos hemos acostumbrado a un corazón seco, frío!... Fuera ese modo de ser indiferente y distraído... piensen a menudo que Jesús está aquí cerca de ustedes... Nuestra vida debe llegar a ser así: ferviente, devota, debe ser un hábito de vivir la vida del cielo (FSP32*, 415-416).
Beato Santiago Alberione