Algunos creen que el estado religioso es un estado de vida relajada, un estado de descanso, pero han elegido el camino equivocado. ¡Ah, cómo trabajaban los santos, cómo multiplicaban sus obras con santas estratagemas! Donde reina la pereza, reinan el desorden y la negligencia, porque la pereza causa estragos (FSP32*, 379).
Beato Santiago Alberione