martes, 30 de junio de 2020

Mes de San Pablo - día 30

PROPAGAR EL CULTO A SAN PABLO
En todas las cosas sucede así: el amor se desata en alabanza, el amor enciende, el amor quiere enaltecer a quien ama.

También hace así el Señor con sus predilectos. Y así hizo san Pablo respecto a Jesucristo: «que Jesús sea predicado, que Jesucristo reine, que Jesucristo sea amado».

Quien ama quiere hacer amar, quien ama quiere llevar a los demás a participar de los frutos de su amor.

El verdadero devoto de san Pablo predica a san Pablo, le da a conocer, hace que le recen, que le amen.

Todos somos deudores de san Pablo. Las gracias de san Pablo son admirables. La devoción a san Pablo robustece el espíritu.

Suele decirse que la devoción a san Pablo no es popular, es devoción de los doctos, de los Padres de la Iglesia, de los obispos...
¡Pero era la devoción del pueblo al principio de la Iglesia! Llega la hora, y es ésta, en que la devoción a san Pablo ha de tener de nuevo su sitio en el corazón del pueblo cristiano.
¿Qué significa difundir la devoción a san Pablo?
Quiere decir darle a conocer, hacer que se le rece. La devoción a san Pablo es algo de grande para un alma, y es un gran don de la misericordia de Dios.

Por eso entra en las almas con más dificultad.

Pero cuando empieza a entrar, se abre camino, roba el corazón, se adueña del alma, transforma la vida y ya no decae, crece de continuo. Hay que dar a conocer a san Pablo: su conversión, su trabajo por las almas, sus tribulaciones, su corazón, sus Cartas, la vida, la misión, la gracia.

Él es el caballero del Espíritu Santo, el enamorado del Padre celeste, el devoto de María.

Su vida es interesantísima; edificante resulta la historia de la redención de los gentiles, de nuestra redención.

Hay que hacer amar a san Pablo, porque él nos ha amado antes, y nos quiere con cariño inenarrable; porque nuestro corazón, en el amor a san Pablo, se llena de amor a Jesucristo y ordena toda la vida a la patria celeste.

Hay que hacer que a san Pablo se le rece, porque su potencia es pareja a su amor; él nos atiende en todas nuestras necesidades, y Dios le escucha. Las gracias que se obtienen son múltiples, y los testimonios de reconocimiento crecen actualmente, de modo que ahora los prodigios de su bondad no caben en un gran número de páginas.
Obsequio: Ofrecer una estampa o por lo menos hablar una vez de san Pablo, animando a los demás a rezarle.
Jaculatoria: San Pablo apóstol, protector nuestro, ruega por nosotros y por el Apostolado de las Ediciones.