domingo, 21 de junio de 2020

SONETO: LA VIDA

El riesgo del virus nos ha puesto en guardia para cuidar la vida y salvarla a toda costa. Pero la vida no tiene sólo un aspecto ni hay un solo virus que la amenace. Oigamos al Papa Francisco: “el riesgo es que nos golpee un virus todavía peor, el del egoísmo indiferente, que se transmite al pensar que la vida mejora, si me va mejor a mí; que todo irá bien, si me va bien a mí. Se parte de esa idea y se sigue hasta llegar a seleccionar a las personas, descartar a los pobres e inmolar en el altar del progreso al que se queda atrás. Pero esta pandemia nos recuerda que no hay diferencias ni fronteras entre los que sufren: todos somos frágiles, iguales y valiosos. Que lo que está pasando nos sacuda por dentro. Es tiempo de eliminar las desigualdades, de reparar la injusticia que mina de raíz la salud de toda la humanidad” (Homilía, 19-4-20)/ “Con anchura en su cuidado pensemos - y sin quedar en la vida que acaba - a lo que no acaba demos sus vuelos”. 

Nunca se había recordado tanto
la importancia de cuidar nuestra vida, 
que tantas veces ha estado absorbida 
por mostrar cada quien su “cuánto aguanto”.

De repente hemos cambiado de acto:
con tantas cosas que han sido barridas,
y en su raíces con tal fuerza herida
requiere que la cuidemos con tacto.

Con anchura en su cuidado pensemos,
y sin quedar en la vida que acaba
a lo que no acaba demos sus vuelos.

Hermosa es toda tu vida abarcada
sin dejarte reducir tus anhelos
y en el futuro de Dios ensanchada.

P. Pedro Jaramillo 
Parroquia de San Juan de la Cruz (Guatemala)

Mes a San Pablo - día 21

POTENCIA DE SAN PABLO
Hoy empieza la tercera parte del mes dedicado a san Pablo, en la que consideraremos la devoción al Apóstol. Veamos ante todo cuán grande es su poder en el cielo.

Podemos abrigar tanta confianza en un santo cuanto más sabemos que sus oraciones son acogidas por el Señor y que él nos ama.

¡Qué grandes deberán ser, pues, nuestra confianza y estima en el poder de san Pablo! Si era tan santo, ¡cuánto acogerá el Señor sus oraciones! Si era tan poderoso en la tierra, ¡cuánto más debe serlo en el cielo! No temamos en pedirle demasiado, no tengamos duda ninguna de que él pueda atender nuestras peticiones. ¿Pedimos quizás más que la resurrección de un muerto? Pues bien, el Señor obró la resurrección de un muerto en fuerza de las oraciones de san Pablo.

Y si en la tierra sus pañuelos tenían la virtud de arrojar los demonios, ¿qué deberá decirse de sus oraciones? Más aún, recordemos bien que a los santos se les honra mayormente pidiéndoles gracias, pues esta confianza en su poder de intercesión es lo que les exalta. ¿Necesitamos santidad, la victoria sobre la pasión más fuerte, la ciencia necesaria para nuestro estado, la salud que ha sido agitada por las enfermedades? Oremos, oremos con confianza. Sin duda lo obtendremos todo. Recordemos que no nos faltará el poder de san Pablo, más bien faltará nuestra confianza en él: esta confianza será la medida para ser escuchados.
Obsequio: con fe y esperanza, pido a Dios me conceda la felicidad de San Pablo, para buscar así la felicidad.
Jaculatoria: San Pablo apóstol, protector nuestro, ruega por nosotros y por el Apostolado de las Ediciones.

21 de junio


sábado, 20 de junio de 2020

Viernes 19 Sagrado Corazón de Jesús y sábado 20 Inmaculado Corazón de María

Ayer celebrábamos el inmenso Amor del Sagrado Corazón de Jesús,  un corazón abierto de par en par para derramarse en Gracias a cuantos se acercan a Él, buscando su Amor misericordioso.

Hoy celebramos el Inmaculado Corazón de María. Nunca podremos decir que estamos desamparados, pues sabemos que nos podemos acoger al Corazón Inmaculado de María que nos llevará al Sagrado Corazón de Jesús. Invoquemoles diciendo:

Sagrado Corazón de Jesús  en título confío
Dulce Corazón de María,  se la salvación mía.

SONETO: DE CORAZÓN A CORAZÓN

Continuamos compartiendo y agradeciendo a D. Pedro Jaramillo, sacerdote Diocesano de CiudadReal, que actualmente presta su sevicio a la Iglesia y ejerce su ministerio sacerdotal en la Parroquia  de San Juan de la Cruz en Guatemala, el que nos permita publicar esta serie de sonetos que, tanto  y tan bien, nos ayudan a reflexionar.

El título del soneto de ayer era “Corazón disponible”. La disponibilidad de nuestro amor en este momento duro de pandemia, se ve potenciada por el “Corazón de Jesús” que, hoy recordados en la Iglesia. Se trata del recuerdo agradecido del amor incondicional de quien lucha con nosotros con nosotros en este momento duro. De ese amor nos había dicho el Papa Francisco: “este amor, esta fidelidad del Señor manifiesta la humildad de su corazón: Jesús no vino a conquistar a los hombres como los reyes y los poderosos de este mundo, sino que vino a ofrecer amor con mansedumbre y humildad”… “Podemos experimentar y gustar la ternura de este amor en cada estación de la vida: en el tiempo de la alegría y en el de la tristeza, en el tiempo de la salud y en el de la enfermedad y la dificultad” (Homilía, 27-6-2014)


Cansados y agobiados nos encuentras,
nuestro corazón en gran desconcierto;
viviendo una situación de desierto
en el que esta pandemia nos adentra.

Pero eres tú, Jesús, el que nos centras
y ver nos haces tu corazón abierto,
con el suave yugo de tu amor cubierto,
y el nuestro, fatigado, Tú lo alientas.

De corazón a corazón queremos
vivir el duro tiempo que nos quema,
y el interior nos hace arder en fuego.

Porque enfrente no estamos a un dilema:
que en tu corazón entrando con sosiego,
nuestro amor por los otros Tú lo extremas.
                                                                                
   P. Pedro Jaramillo
Parroquia San Juan de la Cruz (Guatemala)

Mes a San Pablo - día 20

                                                                                      SAN PABLO
APÓSTOL CON LAS OBRAS
El celo por la salvación de las almas ha hecho, a los auténticos apóstoles, idear y realizar muchas obras que ayudan al clero, la predicación y la buena propaganda.
Con su ardiente celo por la religión cristiana, san Pablo supo ser industrioso y multiplicar sus obras para hacerse todo a todos y salvarlo todo. En Jerusalén arreciaba una penosísima carestía: el pueblo carecía de pan, muchos se reducían a vivir casi sólo de hierbas. Entonces san Pablo promovió en varias regiones una grandiosa colecta que sirviera para aliviar los males, pero también y ante todo valiera para conciliar el ánimo de los hebreos hacia el cristianismo y así lograr más fácilmente convertirlos. El concilio de Jerusalén, denominado apostólico, fue de capital importancia en la Iglesia: sus frutos siguen madurando hasta hoy. Lo convocó san Pedro, pero puede decirse que fue san Pablo quien lo provocó proponiendo sus cuestiones, así como después procuró que las decisiones fueran actuadas.
Obsequio: Hago una obra de caridad a quien más lo necesite.
Jaculatoria: San Pablo apóstol, protector nuestro, ruega por nosotros y por el Apostolado de las Ediciones.